martes, 30 de junio de 2015

"Primer cebiche", poema de Lisby Ocaña


"Primer cebiche" de Lisby Ocaña, no es un poema sobre el cebiche ni la gastronomía peruana. Es una reflexión sobre la ausencia en un tiempo que parece de celebración. ¿Quiénes son los ausentes? Son aquellos que hemos olvidado, los que existen afuera. En "Primer cebiche" los espacios están divididos. El adentro y el afuera son lugares donde existimos o somos olvidados, donde somos testigos o sujetos con los ojos cerrados. 







domingo, 28 de junio de 2015

Tres preguntas a Jack Martínez

      


           ¿Qué serie has visto recientemente? ¿Qué tal?

Hace poco se emitió el último episodio (último hasta ahora) de Game of Thrones. Esta temporada no fue la mejor, pero creo que las anteriores son imprescindibles. Primero, porque la serie rompe exitosamente con varias convenciones narrativas. Y segundo, porque expone sin censura la naturaleza abyecta de lo humano. Sus personajes poseen una ambición desmedida por alcanzar un poder que—sin importar quién lo detente—siempre es salvajemente opresor.

Coméntanos sobre una idea o imagen recurrente en tu vida.

      Hay más de una. Son imágenes reales, inventadas o soñadas. Una es Perú ganando por cinco o seis a cero en las eliminatorias que están por venir, otra es celebrando un campeonato de mi club en la Libertadores, otra es cayendo desde las alturas y sintiendo la gravedad en el estómago, otra es mi primer día entrando asustado a las clases de San Marcos, con dieciséis años y sin saber nada de la vida universitaria; otra acomodando la barrera de madera para Solano en La Florida, cuando yo tenía catorce y él se quedaba ensayando tiros libres hasta muy tarde. Mientras escribo esto me doy cuenta que más de una imagen le pertenece al fútbol. Y claro, eso no es casualidad, en estos días vengo escribiendo un libro al respecto. 

      ¿A qué escritor entrevistarías? ¿Qué le preguntarías?

A Pedro Lemebel. Sucede que estuve a punto de entrevistarlo hace algunos años, cuando yo vivía permanentemente en Lima y él visitaba el Perú de vez en cuando. Tras leer casi toda su obra publicada hasta 2007 (que es el año en que lo contacté por correo electrónico), pactamos una entrevista en un bar del centro de Lima. Él iba a llegar para participar de un evento y había planeado hospedarse en el Bolívar. Yo quedé en pasar a recogerlo un jueves a las cuatro de la tarde. Luego tendríamos una conversación extensa que yo publicaría el domingo siguiente en el periódico. Lamentablemente todo eso se canceló de golpe. Por problemas que ahora no vienen al caso, Lemebel no salió de Santiago de Chile en aquella ocasión. Después nos volvimos a escribir una o dos veces más y yo creía que había mucho tiempo por delante, que en alguna feria o presentación lo conocería finalmente. ¿Qué le preguntaría? Ahora nada, ahora tomar una chela con él sería más que suficiente.



Jack Martínez Arias

Vive entre Lima y Chicago. Es escritor, periodista e investigador cultural. Edita la revista virtual de literatura El Hablador y colabora con el portal literario Lee por gusto. Escribe ficción, reseñas, entrevistas, crónicas y artículos para diarios y revistas de Latinoamérica y Estados Unidos. A mediados del 2014 salió a la luz su primera novela, Bajo la sombra (Animal de invierno).

Fotografía: Bereniz Tello

viernes, 26 de junio de 2015

Tres preguntas a Nahum Torres

    

   
¿Qué libro has leído recientemente? ¿Qué te pareció?

Recién leí La oficina, de Felipe Victoriano (1974), un caso de literatura y realidad implícita, en la que su autor ofrece pizcas de realidad para que los lectores entremos de lleno a la alegoría que nos presenta: “La oficina” diseñada por Marcelo Schilling en el Chile democrático se entremezcla con esa otra oficina de un viejo programa de televisión (“Japening con ja”) que pasaba a la hora del toque de queda en el Chile pinochetista. Se trata de una especie de thriller y farsa en el que cada uno de los personajes narra cómo fueron reclutados para esta labor de “inteligencia”.

En La oficina los (seis) personajes están entrampados en un relato conspiracional, por lo que todos actúan dispuestos a formar parte. De hecho, Lo que llama la atención en esta novela es que los personajes -en gran medida, una caricatura- están enlazados con la escritura, como si el autor quisiera hacer hincapié en que ese ejercicio que aún se supone un acto humanista también está al servicio de fuerzas siniestras capaces de cometer atrocidades insospechadas, incluso en nombre de los más altos valores humanos. Y no porque ellos, los personajes de la novela, cometan un crimen, basta con su complicidad en la construcción o montaje de eso que llamamos "realidad"…

Coméntanos sobre una idea o imagen recurrente en tu vida.

Me urge ganarme la lotería.

¿A qué personaje entrevistarías? ¿Qué pregunta le harías?

Hay tantos… (Recuerdo que una vez entrevisté Sasha Sokol, ex integrante del grupo infantil/juvenil más famoso del México de las décadas de los 80s o 90s. Al finalizar le comenté que para mí ella representaba ‘una ficción’, o algo así, y ella puso su mano en mi hombro izquierdo y me dijo: “Mírame, siénteme… soy de carne y hueso”).



Nahum Torres Rivera
Es periodista cultural nacido en México; D.F. Actualmente es editor de Librosampleados, sello desde donde publica SuplementodeLibros.com, #revistadehorror y Cartón-ERA.


viernes, 22 de mayo de 2015

Tres preguntas a Juan Pablo Mejía



¿Qué disco has escuchado recientemente? ¿Qué te pareció?

El soundtrack de High Fidelity, una película que hizo que comenzara a elaborar disparatadas listas sobre lo mejor y peor que me había pasado en la vida. Luego busqué el libro. El vicio empeoró.

Una idea o imagen recurrente en tu vida.

Durante el día no tengo ni ideas ni imágenes recurrentes. En cambio, siempre sueño que estoy cerca al mar y una ola inmensa viene hacia mí, pero antes de que me aplaste, logro despertar.

¿A qué personaje te gustaría entrevistar? ¿Qué le preguntarías?

A Gisella Ponce de León. Solo para preguntarle, al final de la entrevista, si tiene tiempo para tomarse unas cervezas conmigo.




Juan Pablo Mejía

Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde junto al grupo cultural Nudo de voces organizó concursos, encuentros literarios, recitales poéticos y ferias de libro. Textos suyos aparecen publicados en diversas revistas y blogs de literatura, así como en las muestras colectivas Nudo (2007), Caja de Typos (2007), Cuatro (2009) y La imagen de las palabras (2009). Antologado enPoesía Perú S. XXI: 60 Poetas Peruanos Contemporáneos (2007), publicó Balada de la piedra que canta (2009). Dirige el sello Paracaídas Editores.


* Fotografía: Rosa Arpe Espinoza

Tres preguntas a Pablo Brescia



¿Qué libro has leído recientemente? ¿Qué te pareció?

Finalmente cerré la lectura de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, en traducción al español de Sergio Pitol. Una novela con dos componentes muy poderosos: un viaje terrible y oscuro hacia Africa y hacia las tinieblas y una prosa limpia, cargada de emoción y belleza. ¡Me gustaría poder escribir así!

Cuéntanos sobre una idea o imagen recurrente en tu vida.

Un sueño recurrente. Mato a alguien y entierro las partes en el jardín de mi casa. No sueño el asesinato, solo el entierro de las partes, que se me presenta como problema.

A qué escritor personaje entrevistarías. ¿Qué pregunta le harías?

Siempre tuve fascinación por el creador de la serie “The Twillight Zone”, que en Argentina se traducía como “La dimensión desconocida”. La pregunta que le haría a Rod Serling sería: ¿Por qué te moriste tan pronto y nos privaste de seguir teniendo miedo?





Pablo Brescia

Reside en Estados Unidos desde 1986. Ha publicado la antología cartonera Gente ordinaria (México: 2014), la antología electrónica ESC (Miami: 2013) y los libros de cuentos Fuera de lugar (Lima, 2012; México 2013) y La apariencia de las cosas (México, 1997). También ha publicado bajo el seudónimo de Harry Bimer los textos híbridos de No hay tiempo para la poesía (Buenos Aires, 2011). Participó en antologías como Sólo cuento VI (México, 2014), Pequeñas  resistencias. Antología de cuento norteamericano y caribeño (Madrid, 2005) y Se habla español: voces latinas en USA (Miami, 2000). Es, además, profesor de literatura e investigador. En su blog, Preferiría (no) hacerlo (www.pablobrescia.blogspot.com) comparte escritos y escritores y lecturas sobre música y cine.

Tres preguntas a Jennifer Thorndike




¿Qué libro has leído recientemente? ¿Qué te pareció?

 El frío de Thomas Bernhard. Estoy siguiendo su obra, leí La Calera y Trastorno hace poco, libros que hablan sobre enfermedad y cómo se vive el mal dentro del cuerpo. Me parece que su fuerza narrativa y la profundidad de la mirada con la que trata estos temas lo hace un escritor de primera línea.

Coméntanos sobre una idea o imagen recurrente en tu vida.

Yo siempre recuerdo a mi perro cuando era muy niña, de 4 ó 5 años. Era un Chow Chow color caramelo que se llamaba Dax. Me da risa acordarme de cómo le decía a todos que yo tenía un oso y les contaba una historia alucinante de cómo papá lo había llevado a la casa. Y mis amigas me creían. Me gusta pensar que esa fue el momento exacto en el que me convertí en escritora.

A qué personaje entrevistarías. ¿Qué le preguntarías?

A los Beatles, los cuatro, pero ahora cuando ya están mayores. Les preguntaría qué se siente haber influenciado tanto y a tantos con su música. Supongo que eso es lo más valioso para un artista, aunque quizá generalice porque a mí me gustaría mucho influenciar a los lectores con mi escritura.






Jennifer Thorndike (Lima, 1983).

Es escritora y académica. Ha publicado dos libros de ficción: Cromosoma Z (cuentos, 2007) y (ella) (novela, 2012 reedición, 2014). Ha participado en diversas antologías tanto peruanas como latinoamericanas entre las que destacan Disidentes 1, muestra de nueva narrativa peruana (2011), Voces para Lilith, antología sudamericana (2011), Lado B de la antología internacional 201 (2014) y Voces-30, Nueva narrativa latinoamericana (2014). Ha sido traducida al portugués y francés. Actualmente sigue un doctorado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Pennsylvania.

* Fotografía: Alessa D. Leguía


Tres preguntas a Juan Manuel Chávez


¿Qué disco has escuchado recientemente? ¿Qué te pareció?

Dry Land, de K. C. McKanzie, es un disco que escuchamos completo y en vivo cuando fue presentado en un recital donde no había más que veinte o treinta personas en el auditorio de la Universidad de Valencia. Nacida en Alemania, ella canta en inglés. Su música se sostiene en la finura de su voz y en la sencillez de los acordes de su guitarra y de su banyo. Cuando deja las cuerdas para tocar la armónica, su música de resonancias rurales se vuelve todavía más festiva y, si cabe, juguetona.
K. C. McKanzie interpreta todo en la compañía de un único músico, quien toca el contrabajo y en el escenario es más gracioso que un mimo. Creo que él no habla ni alemán.
Perdimos nuestro único ejemplar Dry Land en una de nuestras tantas mudanzas. Afortunadamente, Christiane Quandt de la Universidad Libre de Berlín, nuestra peruanista favorita, se apiadó de nosotros y nos hizo llegar un nuevo disco hace unos días. Respondo esta pregunta solo para agradecer públicamente su complicidad.

Coméntanos sobre una idea o imagen recurrente en tu vida

Durante años soñaba que subía un puente y me caía de ahí antes de llegar al otro lado. El puente era bastante alto, de muchísimos peldaños y con tres descansos para continuar el ascenso; larguísimo además, porque debajo pasaba una carretera de doble vía con muchos carriles. A pesar de sus dimensiones, no tenía barandas de un lado ni otro.
Me caí tantas veces en esos sueños, que en varios decidí atravesar el puente a gatas, para que en cuatro patas me pudiera aferrar mucho más al cemento pulido de la construcción. Al cabo de tanta desbarrancada onírica, comencé a sentir temor en la realidad.
Creo recordar que los primeros sueños con el puente y las caídas son de la época en que tomé la decisión de abandonar la carrera de Ingeniería Civil para seguir la de Literatura en San Marcos. Yo seguí soñando lo mismo hasta que ingresé a la Facultad de Letras y empecé a escribir mi primera novela. A partir de ahí, nunca más.
Desde entonces, habito en el territorio de la imaginación, que es la literatura, después de haber muerto infinidad de veces en el mundo de mis pesadillas.

A qué personaje entrevistarías. ¿Qué le preguntarías?

Atahualpa. Él había vencido a Huáscar, hijo también del inca Huayna Cápac; tenía bajo su mando a guerreros curtidos y con liderazgo; conocía el norte del Tahuantinsuyo y seguía expandiendo los ámbitos de su dominio. Poderoso y temible señor. No obstante, fue apresado un sábado por la tarde en 1532. Iba al encuentro de un par de centenares de barbudos algo enfermos, pero que llegaban montados en bestias impresionantes y llevaban en las manos una tecnología desconocida.
La pregunta de a quién entrevistar, conlleva una inquietud extra: ¿cuándo? ¿Debería ser el 17 de noviembre, al día siguiente de su captura? ¿O varios meses después de esta, cuando vivía entre rejas y logró vencer a Pizarro, como dice la leyenda, en un juego de ajedrez? ¿O incluso en los Baños de Cajamarca, en las vísperas de la confrontación, para que ayudado por mi pregunta él reflexione con mayor profundidad y desconfianza sobre los riesgos que enfrenta?
Con todo, realizaría la entrevista el día señalado para su muerte, luego de que ha sobrellevado el juicio sumario que lo acusa de regicidio, incesto y tantos cargos más; luego de que se ha bautizado cristiano y cambiado la muerte en la hoguera por la asfixia en el garrote.
La única pregunta ineludible en la entrevista tendría que ser punzante y obvia, aunque no por obvia inútil, ya que desde su llaneza tendría que abrir las posibilidades a múltiples respuestas, desde lo iracundo a lo memorioso. Sobre lo sucedido en la plaza trapezoidal de Cajamarca el 16 de noviembre de 1532 hay versiones complementarias y contradictorias. Las crónicas españolas de algunos testigos como Diego de Trujillo y Francisco de Xérez discrepan en aspectos esenciales de lo que cuentan testigos indígenas como Naypa Xulca y Poma Ricura, quienes ofrecieron sus propios testimonios en el marco de un proceso judicial. Inclinado a conocer la perspectiva que tuvo de ese día Atahualpa, la pregunta es lo que escribo a continuación:
¿Cómo vio, desde las alturas de su anda cargada por los hombros de ochenta de sus mejores lucanas, esa embestida que inició Francisco Pizarro y los suyos cuando corrieron en su dirección para atraparlo, atraparlo con el objetivo descomunal y demente de capturar un hombre para intentar vencer a una civilización?




Juan Manuel Chávez (Lima, 1976). 
Candidato a doctor en Lenguas, Literaturas, Cultura y sus aplicaciones por la Universidad de Valencia (España), máster en Derechos Humanos, diplomado en Docencia en Educación Superior y licenciado en Literatura. Traducido al inglés y al italiano, entre sus obras destacan las novelas La derrota de Pallardelle (2004) y Ahí va el señor G (2009), sus ensayos Limanerías (2012) y sus crónicas Latinos y otros peregrinos (2013), donde además se recoge su trabajo como fotógrafo. La Fundación CeiMigra acaba de publicar en España su exploración interdisciplinaria Un idioma para la integración social (2015).

Además de escritor, es coordinador de proyectos editoriales y docente de posgrado. En la actualidad, tiene su cargo la secuencia sobre libros “La dieta del lector” por Radio Filarmonía, la cual se puede seguir en https://soundcloud.com/juanmachavez

* Fotografía: Kathy Benites